Cómo influyen los materiales en la salud del hogar

Pasamos gran parte de nuestra vida en espacios interiores. Sin embargo, pocas veces nos preguntamos qué materiales nos rodean y cómo afectan al ambiente y al aire que respiramos cada día.

En una vivienda solemos poner el foco en la iluminación, la amplitud o la estética. Y es lógico: es lo primero que vemos. Pero hay otros aspectos, menos visibles, que también influyen en nuestra salud y bienestar.

Una vivienda no es solo el lugar donde desarrollamos nuestra vida cotidiana. Es también el entorno que nos envuelve a diario, el hábitat que condiciona nuestra salud a medio y largo plazo.

Los materiales conforman el ambiente en el que vivimos. Elegirlos adecuadamente contribuye a crear espacios más saludables.

La salud del hogar también está en lo que no se ve

A menudo, la arquitectura se enfoca sobre todo en la imagen. Sin embargo, hay aspectos menos evidentes que también inciden en el bienestar: la calidad del aire interior, los materiales utilizados, la transpirabilidad de las paredes o su capacidad para regular la humedad interior, y la influencia de todo ello en el confort.

No siempre se trata de efectos inmediatos. Precisamente por eso, muchas veces pasan desapercibidos. Pero que no sean evidentes no significa que no tengan relevancia.

Si prestamos atención a lo que comemos, al descanso o a seguir unos hábitos saludables, también deberíamos preguntarnos por los materiales que conforman el espacio en el que vivimos.

Determinadas pinturas, barnices, adhesivos, tableros y productos sintéticos contienen compuestos orgánicos volátiles (COV), sustancias químicas que se evaporan y se concentran en el aire interior, lo cual se asocia a efectos negativos para la salud. Por fortuna, existen alternativas más saludables y respetuosas con el medio ambiente.

Qué materiales favorecen un ambiente interior saludable

En arquitectura ecológica priorizamos materiales que contribuyen a crear ambientes saludables y con menor huella ecológica. Los que tienen una incidencia más directa en la salud son los usados como acabados, es decir, los que quedan en contacto directo con el aire que respiramos, aunque también influyen el resto de materiales y sistemas constructivos.

Pinturas naturales

Normalmente empleamos pinturas minerales, como las de cal o de silicato. Son permeables al vapor y resistentes al moho. También existen pinturas vegetales formuladas con aceites, resinas u otros componentes naturales, con muy baja emisión de compuestos orgánicos volátiles (COV).

No basta con que una pintura lleve una etiqueta de “ecológica”. En muchos casos se trata de pinturas plásticas que simplemente reducen algunos compuestos para generar menos COV, pero siguen estando basadas en resinas derivadas del petróleo.

Tratamientos de la madera

Para proteger la madera es preferible utilizar tratamientos de poro abierto, que no forman una película rígida y respetan las propiedades del material.

Por ejemplo, lasures y aceites naturales de linaza u otros aceites vegetales, que penetran en la madera como si de una crema hidratante se tratase, y la protegen sin sellarla por completo.

Cal hidráulica natural (NHL) o cal aérea

La cal se utiliza en morteros para muros de piedra o ladrillo, en suelos o en revestimientos de paredes. Frente al cemento Portland, el más usado hoy en día, presenta varias ventajas:

Permeabilidad al vapor

Permite la transpiración de los muros, reduciendo el riesgo de condensaciones.

Regulación higroscópica

Absorbe y cede humedad del ambiente, contribuyendo al confort higrotérmico.

Flexibilidad

Puede adaptarse a pequeños movimientos del edificio sin fisurarse.

Propiedades biocidas

Debido a su pH alcalino, dificulta el crecimiento de mohos, bacterias y otros microorganismos.

Arcilla

La arcilla se usa en morteros de revestimiento para paredes interiores. Sus principales ventajas son:

Muy alta permeabilidad al vapor

Permite transpirar las fachadas del edificio, generando un ambiente más sano.

Regulación higroscópica

Ayuda a regular la humedad, evitando ambientes muy secos o demasiado húmedos.

Absorción de olores

Su estructura porosa es capaz de absorber y neutralizar malos olores.

Baja huella ecológica

Su fabricación es sencilla e implica un impacto ambiental muy reducido.

Reversibilidad

Puede reutilizarse sin perder propiedades ni generar residuos.

Yeso natural

El yeso natural se emplea en paredes interiores de estancias secas. Es transpirable, higroscópico y fácil de aplicar. Además, al ser incombustible, puede servir como protección contra incendios.

Por contra, muchas formulaciones industriales —yesos preparados, pastas o placas— incorporan aditivos que pueden generar compuestos orgánicos volátiles (COV), por lo que conviene comprobar su composición antes de utilizarlos.

Madera

La madera proporciona calidez, confort y estética. Eligiendo la especie adecuada y recurriendo a la protección por diseño, es posible evitar tratamientos químicos y barnices sintéticos.

Se estima que un metro cúbico de madera almacena alrededor de 0,9 toneladas de CO₂, por lo que su uso en construcción puede reducir de forma significativa la huella ambiental del edificio.

En estructuras, se utiliza tanto en forma de madera maciza como laminada o contralaminada (CLT), en diferentes configuraciones estructurales.

Las carpinterías exteriores (puertas o ventanas) no necesitan rotura de puente térmico, pues la madera es en sí misma un material aislante.

Aislamientos naturales

Los aislamientos naturales, además de sus propiedades térmicas y acústicas, son transpirables y tienen baja huella ecológica.

  • Los paneles de fibra de madera se fabrican a partir de residuos de la industria maderera. Tienen una alta capacidad térmica, lo que reduce las oscilaciones de temperatura en el interior, mejorando el confort en verano. Además, contribuyen a regular la humedad.
  • El corcho expandido procede de la corteza del alcornoque, lo que lo hace 100 % renovable. Se aglomera con calor y su propia resina, por eso adquiere el color oscuro que lo caracteriza. Es resistente a la humedad y muy duradero.
  • Los aislantes de fibras vegetales (paja, cáñamo, lino, coco) son ligeros y reguladores de la humedad. Se utilizan especialmente como relleno en sistemas de entramado ligero de madera.

Existen también materiales reciclados, como la celulosa hecha a partir de papel de periódico o los paneles de fibras textiles de algodón. Aunque no tienen la pureza de un aislante fabricado a partir de una materia prima virgen, son opciones saludables y respetuosas con el medio ambiente.

Otros materiales empleados en construcción ecológica

La tierra es un material de construcción muy valioso. Puede utilizarse, por ejemplo, en tabiques de bloques de tierra comprimida (BTC), con gran inercia térmica, o de adobes secados al aire, más ligeros y aislantes.

La termoarcilla es un tipo de ladrillo cerámico aligerado con mejores propiedades aislantes que un ladrillo convencional. Puede resolver a la vez la estructura y el cerramiento (fachadas), aunque en este caso conviene considerar su impacto ambiental debido a su proceso de fabricación por cocción a altas temperaturas.

Existen muchos más materiales adecuados para la construcción ecológica. Cada uno responde a un uso determinado, por lo que debe escogerse conociendo bien sus características y en función de las necesidades de cada proyecto. No existe una receta universal.

Diseñar con criterio para vivir mejor

Elegir los materiales adecuados no es una cuestión secundaria. Tiene un impacto directo en la calidad del ambiente interior y, por tanto, en nuestra salud y nuestra calidad de vida. Frente a una arquitectura centrada casi exclusivamente en la imagen, la arquitectura ecológica tiene una mirada más amplia y atiende también a aquello que no siempre se ve: qué materiales nos rodean, qué aire respiramos y de qué manera influye todo esto en nuestro bienestar. La sostenibilidad no es una cuestión de marketing o de etiquetas, sino una forma de proyectar desde una visión integral. Una arquitectura consciente que cuida la salud sin renunciar a la belleza.

El verdadero lujo no es una casa bonita, sino un hogar donde realmente sentirse bien.
Porque una vivienda no debe limitarse a ser funcional o a impresionar a primera vista. También ha de ser un lugar que contribuya al confort y bienestar real de quienes la habitan.

En EUNOIA diseñamos desde una perspectiva holística: atendiendo no solo a cómo se ve un espacio, sino también a cómo se vive.

Preguntas frecuentes

¿Los materiales naturales son siempre la mejor opción?

En bioconstrucción solemos priorizar los materiales naturales porque, usados correctamente, ofrecen muchas ventajas. Pero no existe una receta universal. En cada proyecto se debe valorar la compatibilidad con el resto de materiales, el uso del espacio, la durabilidad y el mantenimiento. La clave está en elegir con criterio para cada caso concreto.

¿Qué materiales influyen más en la calidad del aire interior?

Sobre todo, los materiales que están en contacto directo con el interior: revestimientos, pinturas, barnices y suelos. 

También tiene gran relevancia el mobiliario, muchas veces fabricado con tableros aglomerados con colas sintéticas, y con revestimientos vinílicos. En la medida de lo posible, conviene que los muebles mantengan coherencia con la construcción del espacio.

¿Cómo saber si los materiales de una casa son saludables?

Conviene fijarse en su composición, en los tratamientos que incorporan y en si emiten compuestos orgánicos volátiles (COV). No basta con que lleven una etiqueta de “ecológico”. Lo importante es valorar si son adecuados para esa aplicación específica y si contribuyen a un ambiente interior más saludable.

Para revisar un caso concreto, puede ser necesario contar con asesoramiento técnico.

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